Oscar Drai

"Un buen amigo me dijo una vez que los problemas son como las cucarachas. Si se sacan a la luz, se asustan y se van"
Aprendan!

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Miau señorita @mushashamorena

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Buenos días @MushashaMorena 

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Arribo internacional por @ayflaca

Fui al aeropuerto a recogerla tal como habíamos acordado. Su vuelo ya había aterrizado cuando llegué, pero la espera se me hacía eterna. El rostro de las personas que se reencontraban con sus familiares y amigos se me hacía un tanto dramático, o al menos no era uno que yo hubiera reconocido ante mi espejo. Sin embargo, me sentía extraño, diferente. Esta vez, y por primera vez, debo asegurar, sentía que me explotaban las ganas de ver a alguien. De verla a ella.

Habíamos empezado a hablar hace meses, algunos días con mayor intensidad y otros con mayor desinterés, pero siempre hablábamos. No sé en qué momento me dejé caer. Quizás el lujo que evocaban sus letras o la falta de amargura en su mirada, hicieron que me quedara. O quizás sólo fue una cuestión de calentura por culpa de la distancia. Al menos esa siempre ha sido la respuesta más fácil para un hombre como yo. Ya me había acostumbrado a tener sentimientos prefabricados para cada tipo de mujer que conocía en los estrenos y cócteles a los cuales solía ir obligado por la imagen social. Pero esta vez era diferente. No sé si por fin había logrado fusionar la calentura con los sentimientos o era mera curiosidad, pero ahí estaba: luciendo mi mejor traje para ocultar mi nerviosismo debajo de la corbata. Qué elegante es la mentira a veces.

Salió. Creo que es ella. Parece ser ella. Quiero creer que es ella. Es ella. Se acercaba muy ligera y relajada y me sentí un idiota. Apenas cargaba una maleta y un bolso pequeño que parecían tener el letrero anunciando ‘estoy de paso’ y eso yo ya lo sabía, pero confirmarlo me ahogó, le restó unos cuantos centímetros a mi seguridad emocional. Ella se acercaba sonriéndome, con el cabello suelto y unas gafas oscuras que no me dejaban ver la falta de amargura en su mirada. Jeans, zapatos bajos, una camiseta de los Rolling Stones y un pañuelo de encaje rosa le acompañaban. Me estorbó mi pulcritud.

Decidí sonreír y recibirla con un abrazo. Estaba fría y entonces recordé el ligero equipaje. Parecía tenerlo todo muy bien sincronizado. “¿Esperaste mucho?” fue lo primero que me preguntó y mentí para no perder la costumbre. Agarré su maleta y le dije que mi auto estaba cerca. “Por fin nos conocemos”, dijo y yo sólo pude sonreír y huir al baño. Me entraron unas ganas increíbles de enfrentarme al espejo y le pedí que me esperara. Noté sus caderas. Pronunciadas y perfectas. También noté que era más alta de lo que había imaginado. Porque sí que la había imaginado. La había imaginado tantas veces que hasta podía jurar que detestaba las pecas de su espalda, esas que aún no había logrado descubrir si en realidad existían.

Me enfrenté al espejo y lucía impecable. Entonces descubrí que los espejos suelen ser los primeros en arrojar las mentiras más deseadas, y así, casi como complaciéndome, estaba yo: sin rastro alguno de debilidad. Escarbé en mis ojos y encontré a esta mujer que por tantos meses había ansiado, no sé muy bien para qué, pero la ansiaba desesperadamente. Y entonces me encontré inepto, inmóvil, inútil. La rabia que me tenía me alcanzó el corazón y supe que no quería estar en el baño de ese aeropuerto. Ni en ese aeropuerto, ni con esa mujer esperándome en el pasillo, ni con esas ganas de pedirle que se quedara. Inhalé una vez más como si fuera la última, como si al salir de ese lugar y atravesar las piernas de esa mujer que parecían destilar whisky, supiera que nunca iba a respirar igual. Que la había encontrado, pero ella, después de mí, seguiría buscando.

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“Prometheus” y el Siri del futuro: Happy Birthday David.

Paul McCartney’s ‘My Valentine’ Ft Natalie Portman & Johnny Depp

Penélope Cruz & Woody Allen

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callodehacha: Mi cita con Martha Higareda

callodehacha:

A las 9:40 de la noche escuché “La Lambada” procedente del claxon de un Cavalier 2003 color azul, que pitaba frente a mi departamento. Martha Higareda había llegado por mí. Habíamos quedado de vernos a las 8, y yo estaba listo desde las 7:20.

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Su carro tenía un alerón muy prominente…

SpecialYou think you’re special, You do.